viernes, 11 de julio de 2014

Malos hábitos que deberíamos corregir en fotografía

10:47

Cómo limpiamos los objetivos, si usamos o no sus tapas, quitar la correa de la cámara o la forma de cambiar los objetivos son acciones que solemos realizar de forma automática y no siempre de la forma adecuada, creando malos hábitos en fotografía que es conveniente conocer.


 
Invertir en equipo fotográfico supone un gran esfuerzo, eso todos lo sabemos. Los precios son elevados y cuanto más exigentes somos con los accesorios más tenemos que desembolsar. Lo sabemos cuando decidimos invertir en determinado objetivo, filtro, flash o incluso un nuevo cuerpo, cuando buscamos diferentes presupuestos, cuando vemos precios de nuevos lanzamientos que nos hacen la boca agua... Pero, es posible que, aunque cuidemos nuestro material como mejor sabemos o creemos, no vamos pensando cada vez que cogemos la cámara en la cantidad de dinero que hemos invertido y que tenemos en nuestras manos. Sería una locura.Y, a veces, no nos damos cuenta de que lo que pensamos que hacemos bien no son más que malos hábitos en fotografía que deberíamos corregir para un mejor cuidado de nuestro equipo. Veamos qué deberíamos evitar:


No usar las tapas de las lentes (delantera y trasera)

 Estas tapas vienen con el objetivo por una razón concreta. No forman parte de una estrategia de marketing, sirven para proteger la lente. Es cierto que a veces no nos tenemos tiempo de poner las tapas cuando estamos cambiando un objetivo por otro y tenemos que hacer la foto rápidamente, pero estas ocasiones deberían ser contadas. Otras veces nos quedamos con la tapa delantera en el bolsillo porque no nos vamos a mover demasiado entre toma y toma. Debemos acostumbrarnos a poner la tapa delantera después de hacer las fotos, la trasera cada vez que cambiamos el objetivo. A lo mejor es un poco engorroso al principio acostumbrarse a proteger la lente, pero, si lo hacemos, llegará un momento en que automaticemos esta conducta. Evitamos rayar el objetivo, que el mantenimiento sea más sencillo, no se ensucia tanto, protegerlo si no utilizamos filtro UV, en definitiva, alargar su vida útil.

 Además, podemos encontrarnos tapas muy divertidas (incluso útiles), accesorios para colocar en la correa y no perder nuestra tapa. No hay excusa.

Limpiar el objetivo con nuestra ropa

Esto se ve mucho, muchísimo. Fijáos si no en una excursión que está disfrutando de una visita turística con guía. En algún momento alguien va a coger su camiseta y restregarla por el objetivo. ¡Ay, no! El problema es que la ropa tiene la capacidad de atraer todo tipo de suciedad que justo queremos eliminar del objetivo. Si has adquirido este hábito, es mejor que pienses en dejar de hacerlo, es un error.

  No es tan difícil llevar un trapo de microfibra en el bolsillo; el kit de limpieza no ocupa mucho. Y ahora hay unos papelitos de un sólo uso muy útiles y cómodos que podemos llevar siempre con nosotros. Acostumbrarnos a limpiar nuestros objetivos con los productos y materiales indicados para ello hará que consigamos más nitidez y claridad.

Hacer el cambio de objetivo con la cámara apuntando hacia arriba

Esto si que puede ser algo en lo que no habíamos caído. Cambiar el objetivo con la cámara apuntando para arriba puede parecernos la opción más cómoda, rápida, sencilla e incluso segura. Nos sentamos en cualquier sitio, colocamos la cámara sobre nuestras piernas y cambiamos de lente. Sin complicación. Lo que a lo mejor no hemos pensado es que el sensor está expuesto y es delicado. La estática del sensor siempre va a hacer que atraiga algo de polvo y hay algunas cámaras que son auténticos imanes atrapapolvo. Para minimizar la cantidad de polvo que pueda entrar en la cámara deberíamos acostumbrarnos a cambiar la óptica con la cámara mirando hacia abajo.


 Hay que tener más cuidado con el objetivo, si, pero minimizaremos la entrada de polvo en el cuerpo de cámara y, por lo tanto, la que llega al alma mater de nuestras capturas, el sensor.

 

No usar correa

Yo, esto, personalmente, no lo entiendo. Puede ser que no te gusten, que sean incómodas en algunas situaciones, pero antes de pensar en lo mal que le queda la correa a tu cámara párate y atiende: ¿y si se te cae la cámara? Porque las cosas se nos caen, incluso las cámaras. No habéis visto el vídeo que se convirtió viral del chaval al que se le caia un objetivo recién comprado? Os lo enlazo por si acaso.

¿No te gusta la correa? No es excusa. Hay miles de diseños modernísimos, actuales, preciosos para todo tipo de cámaras y bolsillos. Pueden incluso ir a juego con las tapas de los objetivos de los que hablábamos antes. Las hay, incluso, que se quitan de forma fácil y rápida, por si en un determinado momento lo necesitas.

Exagerar siguiendo estos consejos

 El cuidado de nuestro equipo es importantísimo, es evidente. Objetivos rayados, sensores estropeados, cámaras dañadas, obviamente, no nos sirven de nada. Pero estar preocupado por el equipo y mimarlo en exceso tampoco es bueno. Esto provocará que no saques tu cámara de la bolsa tanto como quisieras por miedo, que no cambies el objetivo en momentos necesarios y te pierdas la foto por temor a dejarlo sin tapa... Cuando estás en medio de una sesión fotográfica tu preocupación tiene que ser primero conseguir tu imagen y, después, que tu cámara salga ilesa de la sesión. Las cámaras y objetivos no son delicados jarrones de la dinastía Ming, son robustos y reaccionan bien ante pequeños impactos.

 De lo que se trata con esta serie de consejos es de que tengáis en cuenta, os preocupéis y, en definitiva, adquiráis mejores hábitos o corrijáis algunos malos si es que lo necesitáis. Acostumbrarse a hacer las cosas bien es una forma de mantener nuestro equipo en buenas condiciones, siempre utilizando una de las mejores técnicas o consejos que se puedan dar: tener sentido común.

Fuente: altfoto.com

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